Nicolás Destefano es de aquellas personas que llevan consigo una historia de vida que los marca y quizás, un poco, los define. Esta historia tiene un protagonista que vivió grandes momentos en nuestro club, y hubo uno que fue bisagra y lo marcó para todo lo que vino después.

Hay historias que parecen guionadas, esa de amores que se configuran de casualidad y parecen responder más al azar que a otra cosa. Algunos lo llaman casualidad, otros destino, pero lo concreto que el protagonista de este relato llegó al Club sin proponérselo, y así comenzó su idilio con Universitario.

Si este relato fuera una película, así comenzaría la historia entre Nicolás Destefano y “Uni”, una con idas y vueltas, pero que tuvo un inicio fortuito hace unos años: “Llegué al club por medio de mi prima, a la cual fui a ver jugar un partido de Hockey en el club, me vio (Gustavo) Moraza y me invitó a un entrenamiento. Recuerdo que ese día yo estaba preocupado porque había entrenado con una remera nueva y la había estropeado. En ese momento tenía 11 años”, rememora Nico.

Otra escena, salto temporal, entrenamientos y el día del debut en una cancha de Rugby. “Recuerdo que el primer partido que juegue fue con Sporting en el club, jugué 2 minutos”, cuenta nuestro protagonista, y agrega que “en ese momento era uno de los más Gorditos de la categoría en los entrenamientos se podía decir que tenía mucha más ventaja que mis compañeros, la cual hoy en la M-19 esa diferencia no existe”.

La historia venía teniendo el curso normal de cualquier otra de un niño que decide jugar al Rugby. Pero este relato tiene otros condimentos, y acá se va a dar el primer quiebre. Nicolás decide dejar de jugar cuando se cruzó con su otra pasión, el fútbol. “Dejé porque decidí jugar al fútbol en aquel momento disfrutaba más jugar al fútbol que al rugby. Hoy en día eso No me sucede. Hoy al fútbol prefiero verlo y no jugarlo”.

Nicolás puso en pausa su relación con la guinda y se fue a patear la suerte jugando al fútbol. Este entrevero de pasiones, que duró algo más de 18 meses, le marcó una pauta que ayudó a rencontrarse con el deporte y el Club. Hoy día, reflexiona que “la verdad es que en el momento que volví, me arrepentí de haber estado 1 año y medio fuera del club”.

Nico retoma su historia y cuenta que “un día cuando tenía 15 años y en medio de un tratamiento de descenso de peso, en ese momento pesaba 105 kg, me llamo Juan Demarchi y me invito a que regrese al club. La verdad es que en un principio, lo dudé. No quería volver pero cuando jugué el partido con CUBA sentí sensaciones que no la sentí en otro lado”.

Otra pausa. Los recuerdos se cruzan y hay dos situaciones que conviven. En medio de un tratamiento para bajar de peso, que significó una mejora en su calidad de vida, se da el regreso al Club y uno de los mejores momentos de su carrera deportiva.

“Respecto a mi persona yo tenía ganas de cambiar, de que mi peso  No me limite hacer  determinadas cosas”, recuerda Nicolás, “el rugby me ayudo a reconocerme como tal ‘Como un gordito’ y me di cuenta que no tiene nada de malo ser gordo, siempre y cuando no te limite o te ocasione algún riesgo en la salud”.

Volver al Club fue una revolución, y en ese año y medio afuera las cosas cambiaron: “cuando regrese me encontré con compañero mucho más desarrollados físicamente, en el aspecto del club institucionalmente mucho mejor, ya sea ediliciamente y en las herramientas de entrenamiento”. El contexto para desarrollarse había cambiado, y el momento de volver a pisar una cancha estaba cada vez más cerca.

“Me Acuerdo que se acerca Fran y me dice: ‘Nico vas desde el arranque’”. Quizás nuestro protagonista lo intuía, o no, pero eso partido no iba a ser uno más. Las sensaciones lo embargaban. Según sus propias palabras: “yo no dabas más de los nervios, volví a sentir esa adrenalina que solamente jugar un partido te la puede generar. Es una cosa que solamente el que juega la entiende”.

Nicolás Destefano pisó la cancha 1 de Universitario en una vuelta marcada por aquel sentimiento que sólo sienten aquellos que alguna vez corrieron con la ovalada en la mano junto a sus amigos. Las imágenes son muchas, y caen por su propio peso para desandar un relato que emociona:

“Recuerdo al momia Grintando: ‘Muy Bien Niquito’”

“Recuerdo haber agarrado la pelota en el segundo tiempo y avanzar Bastante, para ser un pilar”

“Recuerdo ver a mis papás contentos porque el nene volvió a ponerse la camiseta de Uni y  jugar con la pelotita ovalada”.

Podría haber sido el final de la película, pero no. Para Nico, que ya había ganado algunos partidos afuera de la cancha, sólo era el comienzo de una vuelta que lo tiene como uno de los habituales jugadores de la M-19. La pregunta es, ¿Es un objetivo poder vestir la camiseta de la Primera?

“La verdad es que hoy en día el trabajo y la facultad me limitan y sé que ponerse la camiseta de Primera no es cualquier cosa, estas representando al club, a los chicos, a las chicas, la historia del club, a Todos, y hay que tomárselo con la responsabilidad que se merece”, responde este pilar que no le esquiva al desafío del primer equipo pero que no piensa  sólo en “jugar en primera”, si no que su deseo es “poder ponerme la camiseta de Universitario siempre. La verdad que desde el año pasado se me acortaron los tiempos pero quiero jugar. No quiero estar en el club cocinando, o colaborando desde otro lugar quiero estar adentro de la cancha”.

Las pasiones ocupan espacios en el corazón, en la cabeza y en nuestras actividades. En el interior de Nicolás, su pasión por el deporte se comparte por su amor a la camiseta de Alvarado, un amor que trasciende el del hincha y que lo lleva a querer comprometerse desde otro lado: “Mi sueño es otro, es estar en la Comisión Directiva de uno de los clubes de fútbol más representativos de la ciudad”. El querer estar al 100% para rendir en ambos campos, le abre interrogantes (“tampoco descartó jugar en primera pero tendré que mejorar muchas cosas para poder estar en condiciones”), pero de algo está realmente seguro: “Sin universitario me falta algo, me genera un vacío grande muy grande”.

“El año pasado me di cuenta lo que Uni representa para mí. No le dediqué el tiempo que se merece y me generó un vacío muy grande sobre mi persona”, reflexiona Nico. “Universitario es una gran parte de mí, la cual sin el club  siento que no soy Yo. No puedo dejar de mencionar a Juan, se portó 10 puntos conmigo, es una persona que admiro mucho y él lo sabe. Otras Personas que se han portado muy bien conmigo y no puedo dejar mencionar son Fran Cerso y el “Laucha” Ayechu”.

Nico agradece. Esa sensación de culpa de no haber estado se anula al instante cuando reconoce que Universitario forma parte de su presente, fue importante en su pasado y en los “test matchs” que le tocó jugar en la cancha de la vida, y será parte de su futuro.

Su vida se tiñe, indefectiblemente, con los colores de la camiseta universitaria, y encontró en el Club un lugar lleno de amigos: “Con respecto a mis compañero dentro de ellos conocí a las personas más buenas que conozco. Una de ellas es mi AMIGO Nachi y la Otra es Benjamin Victoria, ese pibe si que es un ejemplo de vida de verdad, es una de las personas  que más banco en la vida por su forma de ser, por lo que es, por todo”, destaca.

Para el final, se extiende el agradecimiento. Es un acto que le sale sólo. El Club es parte importante y no se quiere olvidar de ninguno de los que lo ayudaron a conquistar pequeñas metas, tanto dentro como fuera de la cancha: “No quiero dejar de destacar a todos lo que alguna vez me ayudaron ya sean jugadores, colaboradores, entrenadores, managers o lo que sea, todo aquel que me ayudó, que me aconsejó lo único que le puedo decir es GRACIAS. Mi familia es lo más importante que tengo y son ellos lo que me permitieron  lograr que lo que hicimos varias personas. En el descenso de peso ellos fueron los grandes partícipes de que lo pudiera lograr”.

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